Las enfermeras en Kurdistán enfrentan violencia diaria en el trabajo

Las enfermeras en Kurdistán enfrentan violencia diaria en el trabajo

En los hospitales públicos del Kurdistán iraquí, las enfermeras sufren regularmente actos de violencia en el ejercicio de su profesión. Una encuesta reciente revela que más de dos tercios de ellas han sido víctimas de insultos o comentarios humillantes. Casi una de cada dos también ha experimentado acoso moral, mientras que una de cada tres ha sufrido agresiones físicas, comentarios o comportamientos de carácter sexual no deseados, o discriminación relacionada con su género.

Los servicios de urgencias y las unidades de cuidados generales son los más afectados. Las enfermeras que trabajan en estos lugares, especialmente aquellas con menos experiencia o que residen en zonas rurales, están más expuestas a las agresiones físicas. Los autores de estas violencias son mayoritariamente familiares de pacientes, seguidos por compañeros de trabajo. Las enfermeras solteras y las que trabajan de noche o en turnos rotativos también son más vulnerables al acoso y a las agresiones verbales.

Estas violencias tienen graves consecuencias en su salud mental y en su capacidad para brindar cuidados de calidad. Muchas desarrollan trastornos de ansiedad, angustia psicológica e incluso ideas suicidas. El miedo a sufrir nuevas agresiones también afecta su concentración y su toma de decisiones, lo que puede perjudicar directamente la seguridad de los pacientes.

Los hospitales saturados, la falta de personal y la ausencia de medidas de protección eficaces agravan aún más la situación. En esta región marcada por décadas de conflictos, la violencia a veces se percibe como una fatalidad, lo que desalienta a las víctimas a denunciar los incidentes. Sin embargo, estas agresiones no son un componente normal de la profesión de enfermería.

Los resultados de este estudio subrayan la urgencia de actuar. Son indispensables políticas de tolerancia cero, capacitaciones reforzadas para manejar situaciones conflictivas y sistemas de denuncia confidenciales y accesibles. También es crucial limitar el número de visitantes en las áreas sensibles y mejorar la seguridad de los establecimientos. Sin estas medidas, la salida masiva de enfermeras y el deterioro de los cuidados corren el riesgo de agravarse, debilitando aún más un sistema de salud ya bajo tensión.


Sources d’information

Référence originale

DOI : https://doi.org/10.1186/s12982-026-01577-y

Titre : Workplace violence toward female nurses by patients and healthcare workers in Kurdistan Region: a cross-sectional study

Revue : Discover Public Health

Éditeur : Springer Science and Business Media LLC

Auteurs : Deldar Morad Abdulah; Kazheen Salih Abdullah; Zuhair Rushdi Mustafa

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