«`html
El fin de la violencia contra las mujeres sigue fuera de alcance
A medida que se acerca 2030, el objetivo de erradicar todas las formas de violencia contra las mujeres parece cada vez más irreal. En Europa, casi una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física, amenazas o agresiones sexuales a lo largo de su vida. Este diagnóstico alarmante no solo afecta a las regiones menos desarrolladas: incluso en los países más avanzados económicamente y más igualitarios, como Finlandia, Suecia o Dinamarca, las cifras siguen siendo especialmente altas, superando a veces el 50 %.
La violencia doméstica, la más frecuente, afecta a millones de mujeres, pero las agresiones cometidas por personas ajenas a la pareja también están muy extendidas. En Suecia, por ejemplo, casi una de cada tres mujeres declara haber sufrido violencia sexual por parte de un desconocido. Estos datos, procedentes de encuestas recientes, revelan una realidad perturbadora: a pesar de décadas de políticas públicas, campañas de sensibilización y leyes reforzadas, los avances para reducir esta violencia son mínimos, incluso inexistentes.
Peor aún, las generaciones más jóvenes no parecen estar mejor protegidas. En Europa, las mujeres de entre 18 y 29 años informan de tasas de violencia aún más altas que la media, con una prevalencia del 35 %. La violencia sexual en el trabajo, el acoso en línea y las nuevas formas de ciberviolencia, como el intercambio no consentido de imágenes íntimas o los deepfakes, se suman a este panorama ya de por sí sombrío. Estas violencias digitales, fáciles de cometer y difíciles de combatir, afectan especialmente a las mujeres jóvenes y podrían agravar aún más la situación.
Los expertos señalan que estas violencias no son una fatalidad. Reflejan y refuerzan las desigualdades persistentes entre hombres y mujeres. Incluso en los países donde la igualdad de género está más avanzada, persisten bolsas de vulnerabilidad, vinculadas a desigualdades económicas, normas sociales discriminatorias o lagunas en la aplicación de las leyes. La paradoja nórdica, donde sociedades muy igualitarias presentan tasas altas de violencia, ilustra bien esta complejidad.
Las soluciones existen: programas educativos, apoyo a las víctimas, leyes más estrictas y una mejor coordinación entre los servicios públicos han demostrado su eficacia. Sin embargo, su implementación a gran escala y a largo plazo sigue siendo insuficiente. La falta de voluntad política y el retroceso democrático en algunos países frenan los avances. Sin un compromiso fuerte y duradero, el objetivo de una sociedad sin violencia contra las mujeres seguirá siendo un deseo piadoso.
La violencia contra las mujeres no disminuye. Persiste, se transforma y afecta a todos los estratos de la sociedad. Las herramientas para ponerle fin son conocidas, pero su aplicación sigue siendo insuficiente. Sin una acción coordinada y ambiciosa, esta epidemia silenciosa seguirá cobrándose víctimas.
«`
Sources d’information
Référence originale
DOI : https://doi.org/10.1038/s41467-026-74656-y
Titre : Is the elimination of violence against women a realistic goal for the near future?
Revue : Nature Communications
Éditeur : Springer Science and Business Media LLC
Auteurs : Enrique Gracia